¿Qué son los bienes raíces?

El mercado inmobiliario es uno de esos mundos amplísimos que puede resultar completamente ajeno para las personas que no están especializadas en él. Sobre todo, porque existe una terminología muy concreta y muchísimas definiciones que hacen referencia a los tipos de bienes, a las inversiones, a las transacciones que pueden llevarse a cabo, entre ellos.

Precisamente por este motivo, los bienes raíces son una de estas palabras que más se escuchan en el ámbito inmobiliario, pero, en muchas ocasiones, lo cierto es que no comprendemos bien a qué hacen referencia. 

Por eso, en este artículo, venimos a tratar precisamente todo lo relacionado con los bienes raíces en una guía explicativa con la que queremos que entiendas qué son los bienes raíces, los tipos de bienes raíces que existen y cuál es la diferencia entre los bienes raíces y el real estate; además de qué modo se puede invertir con los bienes raíces, entre otros aspectos similares. 

¿Qué son los bienes raíces?

Comenzando por la definición más básica y por lo más fácil para poder entender bien los conceptos que rodean a esta definición, tenemos que hablar de que los bienes raíces hacen referencia a cualquier tipo de bien que sea imposible trasladar o mover de su sitio. Cabe decir que, generalmente, los denominamos inmuebles, aunque los bienes raíces van mucho más allá de eso.

Distintos ejemplos de bienes e inmuebles pueden ser, por ejemplo, estatuas, edificios, fincas, terrenos o cualquier otro tipo de elemento que esté fijado por completo a la tierra; y con ello nos referimos también al suelo y al subsuelo. Por eso podemos decir, casi de forma poética, que son bienes que han echado raíces. Pero no solo eso, sino que otra de las características principales de los bienes raíces, es que estos siempre se encuentran arraigados también a un propietario de forma jurídica mediante el registro público.

Por ese motivo, hablamos de que para que un bien pueda considerarse un bien raíz, este deberá siempre abarcar cierta superficie física de un terreno, tanto en la parte superior como en la inferior, y será una construcción, ya sea natural o creada por el hombre, que está adherida permanentemente a ese terreno. Para ello, asimismo, la persona propietaria tendrá todos los derechos sobre esa tierra. 

Bienes raíces vs real estate

Una de las concepciones más habituales es la de que el real estate o los bienes inmuebles son lo mismo que los bienes raíces y, aunque de cierta manera estos dos comparten características, lo cierto es que no terminan de ser exactamente iguales. 

Por esta razón, no es del todo correcto utilizar ambas palabras de forma intercambiable ni como sinónimos, ya que, como bien hemos comentado, los bienes raíces hacen referencia a todo lo que abarca un cuadrilátero de tierra, tanto con sus recursos naturales como con los añadidos que ha creado el ser humano sobre esta como, por ejemplo, el terreno natural de una casa con su jardín.

Por el contrario, si hablamos del real estate o de los bienes inmuebles, no solo hacemos referencia a este bien raíz como tal, sino que, además, existe una fuerte connotación de negocio y, por lo tanto, nos referimos a que el real estate está más bien relacionado con las inversiones en el negocio inmobiliario que se pueden hacer con él.

De esta forma, hablamos de que al mencionar que un bien pertenece al ámbito del real estate, este abarca la actividad de compra, venta y alquiler de dicho inmueble y hablaremos también de que existe una posibilidad de inversión. Para ello, dentro de esta misma terminología, también asociamos la función de las agencias inmobiliarias y de los agentes y cualquier tipo de desarrollo de construcción que se efectúe en todas estas propiedades. 

Tipos de bienes raíces

Ahora que ya tenemos esto claro, podemos ahondar más en detalle respecto a los distintos tipos de bienes raíces que existen según sus distintas categorías, ya que, como puedes imaginar, existen bastantes posibilidades a la hora de considerar un bien inmueble en función a sus características naturales y a las construcciones creadas por el hombre.

Para ello, atendemos generalmente a cuatro categorías esenciales que permiten clasificar este tipo de bienes:

  • Los residenciales. Como bien indica su nombre, son todos aquellos inmuebles que de forma habitual se usan a modo de vivienda, como apartamentos, casas o viviendas públicas, y, por lo tanto, hablamos de propiedades personales que raramente pueden utilizarse con un fin económico. Dentro de esta categoría es posible encontrar tanto construcciones nuevas como aquellas que han sido revendidas y que se considerarían de segunda mano.
  • Comerciales. Por otro lado, también existen bienes raíces que tienen una función totalmente opuesta a la que acabamos de comentar, puesto que sus propietarios hacen uso de ellas para generar distintos ingresos y, por lo tanto, son construcciones que ofrecen la compra y la venta de productos y servicios. En este caso, encontraríamos dentro de esta categoría todo tipo de centros comerciales, oficinas, tiendas y cualquier otro negocio que permita obtener una ganancia económica de su uso.
  • Industriales. Generalmente, dentro de esta categorización también podemos encontrar parcelas enormes que, al igual que ocurre con el caso anterior, también sirven para generar algún tipo de ingreso, aunque en este caso a través de trabajos más bien de fabricación o de almacenamiento o de minería. Un buen ejemplo de esto son las naves industriales o las distintas fábricas que encontramos en terrenos amplios.
  • Relacionados con la tierra. Finalmente, la última categoría es la que alude directamente a los inmuebles que se relacionan con la tierra y el medio natural, ya sea aquellos que se encuentran urbanizados o no, pero lo normal es que estos aludan a los terrenos agrícolas. En este supuesto, podríamos mencionar todo tipo de granjas, bosques o plantaciones agrícolas, entre otros, que pueden estar o no desarrollados. 

Tipos de inversiones en bienes raíces

En relación con el punto anterior, existe otra categorización que alude a la naturaleza propia de estos bienes raíces y también nos presenta otra forma de entender cómo se puede invertir en ellos en función de la mano del hombre. Para ello, la lista que componen estos bienes raíces sería la siguiente:

  • Por incorporación. Hacemos referencia a cualquier tipo de construcción, edificación o estructura que se haya incorporado al subsuelo o al terreno de un bien raíz en la naturaleza propiamente dicha. La característica principal de estos bienes es que una vez que son añadidos al suelo, ambos quedan unidos para siempre y ya no existe la posibilidad de separarlos.
  • Por naturaleza. Sería la forma más básica de bien inmueble y, por lo tanto, hablamos de aquellos que están compuestos en su mayoría por el suelo o el subsuelo de un terreno y que, de tal manera, es imposible trasladarlos de lugar. Estos generalmente no cuentan con ninguna edificación extra añadida por el hombre. 
  • Por analogía. La característica principal de esta otra categoría es que hablamos de bienes inmuebles que tienen derechos sobre otros, como, por ejemplo, podría tratarse de una hipoteca de un local o de una vivienda.
  • Por destino. En este caso, hacemos referencia a cualquier tipo de bien que está ligado directamente a una propiedad y que, por lo tanto, también está a nombre de su propietario. La ley también los percibe como inmuebles y en este caso pueden ser, por ejemplo, las herramientas que se utilizan para labrar la tierra agrícola en un terreno baldío, puesto que al encontrarse dentro del bien raíz y al estar directamente relacionados con él se entienden como un bien por destino.
  • Por representación. Esta última categoría hace referencia a los documentos que le otorgan la propiedad a dicha persona sobre este bien inmueble, como pueden ser, por ejemplo, todos los registros de propiedad y las escrituras correspondientes. 

¿Para qué sirven los bienes raíces?

Ahora que ya hemos entendido en detalle qué es un bien raíz y cuáles son los tipos de bienes raíces que existen, quizás te estés preguntándote para qué sirven realmente o cómo pueden utilizarse los bienes raíces en el día a día. Lo cierto es que, como puedes imaginar por todo lo que hemos ido comentando, si nos referimos a ellos en términos contables, estos constituyen diversos activos fijos para propietarios o empresas que funcionan a modo de dinero o un valor inmobiliario.

Para ello, generalmente, estos bienes raíces aumentan su valor contable de forma constante, siempre y cuando se modifique el terreno, por lo que hablamos de una excelente forma de inversión o un activo que poder comercializar para obtener ganancias. Son muchas las personas que se dedican a vender bienes raíces y que, por lo tanto, se convierten en agentes de bienes raíces o, dicho de otra forma, agentes inmobiliarios. Por esto, hablamos de un mundo en el sector inmobiliario que está directamente relacionado con las inversiones de propiedades.

Invertir en bienes raíces

Una vez que conoces la importancia de los bienes raíces en el ámbito de la inversión y de la economía inmobiliaria, puede ser que te surja la inquietud de cómo convertirte en agente de bien de raíces o de cómo invertir en bienes raíces mediante la comercialización de estas propiedades.

Lo más fácil y habitual, como bien sabrás, es que hablemos de empresas, puesto que son estas las que principalmente se encargan de comprar y vender estos activos. Aunque lo cierto es que un propietario también puede realizar este tipo de inversiones y, para ello, podemos distinguir entre tres tipos y metodologías de invertir en bienes raíces que comentamos a continuación:

  • Alquiler. Seguramente la forma más conocida de utilizar un bien raíz es la que sucede cuando el propietario de una propiedad pone esta casa, piso o local comercial en alquiler para poder explotarlo. Este tipo de inversión con bien raíz es uno que se da a largo plazo y de forma bastante inmediata, aunque, a diferencia de lo que sucede con otros métodos, se tarda bastante más en recuperar la inversión completa. Sin embargo, es una forma de ingresos constante que resulta muy jugosa para muchísimas personas y que garantiza una entrada mensual de capital, por lo que suele ser una de las más comunes con los bienes raíces.
  • Venta. Otra de las opciones más habituales de inversión con los bienes raíces es la de comprar ciertas viviendas, terrenos o comercios para esperar a que estos se revalorizan y ponerlos a la venta. A diferencia de lo que sucede con el caso anterior, en esta ocasión nos encontramos ante inversiones a largo plazo y que, por lo tanto, requieren de la generación de cierta plusvalía por parte de este bien raíz. Es muy complicado obtener una rentabilidad buena con esta forma de venta a corto plazo, por lo que si se quiere llevar a cabo este método cabe pensar a largo plazo.
  • Reforma. A diferencia de las dos opciones anteriores, lo que propone este otro tipo de inversión en bienes raíces es la de comprar cierto activo que puede ser o un terreno vacío o una vivienda o un local al que le hace falta una reconstrucción para reformarlo. Con este proceso lo que sucede es que se le otorga muchísimo más valor a este inmueble y, por lo tanto, existe la posibilidad de venderlo por un importe muchísimo mayor. De esta forma, existen numerosas empresas que se dedican únicamente a la construcción y reforma de terrenos y, aunque hablamos de un tipo de inversión en la que hay que poner bastante más esfuerzo, esta revalorización de la construcción constituye una diferencia importante si hablamos de que los ingresos superan siempre a los costes iniciales. 

Con todo esto, hay que tener claro que esta compraventa de bienes raíces es propia del mercado inmobiliario y que, pese a que existen muchísimas oportunidades y posibilidades de inversión, también esto depende directamente de cómo funciona la burbuja inmobiliaria y de agentes externos, como la suerte, la revalorización de los terrenos y de los propios esfuerzos del negocio y el marketing, por lo que es un tipo de inversión que requiere de estudio previo. 

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