En la actualidad, aunque muchas veces no seamos conscientes, muchas personas conviven con distintas formas de adicción, ya sea a sustancias, actividades o incluso a relaciones interpersonales con dinámicas tóxicas. A pesar de que algunas adicciones cuentan con una mayor aceptación social, como la adicción a la cafeína, la teína, los videojuegos o el deporte, también es cierto que otras pueden convertirse en un problema grave, como al alcohol, al tabaco, a las drogas duras, al sexo, al trabajo, al juego, al azúcar, a la comida basura o a relaciones personales tóxicas y de dependencia emocional.
Sin embargo, más allá de su aceptación social, debemos dejar claro que cualquier adicción es perjudicial, ya que genera una mayor o menor dependencia. De hecho, puede causar problemas de salud en la vida diaria y nos empuja a buscar desesperadamente la fuente de adicción, muchas veces con un fuerte sentimiento de culpa y frustración por no ser capaces de dejarlo definitivamente. Por ejemplo, la adicción al café o a las bebidas energéticas puede ocasionar problemas de ansiedad. de palpitaciones o de insomnio, pero cuando somos adictos no podemos empezar el día sin tomar un café.
Desafortunadamente, la sociedad tiende a ver la adicción como una elección personal o un acto de irresponsabilidad, lo que provoca que muchas personas adictas sean juzgadas en lugar de recibir el apoyo que necesitan. Sin embargo, la adicción no es un capricho ni una falta de voluntad, sino un problema complejo que afecta al cerebro y al comportamiento. Por ello, con la ayuda de los profesionales de AMAS Terapia, cuyos servicios puedes consultar en su página web: https://www.amasterapia.com/, vamos a explicarte si la adicción es realmente una enfermedad y si se puede tratar.

¿Qué es una adicción?
La adicción es un trastorno que se caracteriza por la necesidad compulsiva de consumir una sustancia, realizar una actividad o mantener relaciones interpersonales dependientes, a pesar de los efectos negativos que esto conlleva. Puede afectar gravemente la salud física y mental, así como la capacidad de la persona para desenvolverse en su vida cotidiana, en el trabajo y en sus relaciones sociales.
Las personas con adicciones presentan una serie de síntomas característicos, como la necesidad creciente de aumentar la dosis o la frecuencia de la actividad para obtener el mismo efecto, síndrome de abstinencia cuando no pueden acceder a ella, sentimientos de culpa y auto estigmatización, y una progresiva desconexión con su entorno social. Además, estas personas suelen enfrentarse a la incomprensión y al rechazo del resto de la gente, lo cual no hace más que agravar este aislamiento y hace que el círculo vicioso de la adicción se haga cada vez más fuerte.
¿Una adicción es una enfermedad?
Sí, sin duda alguna la adicción está reconocida como un trastorno mental, de hecho, la OMS afirma que se trata de una enfermedad. No es una elección ni un acto voluntario, sino el resultado de una combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos y sociales que predisponen a la persona a desarrollar una dependencia. Cuanto más tiempo permanezca una persona en esta situación, más graves y profundos serán los daños en su cerebro, lo que, a su vez, hace que dejar la adicción sea cada vez más complicado para la persona afectada.
El consumo reiterado de ciertas sustancias o la práctica constante de determinadas actividades genera cambios en el cerebro, particularmente en los circuitos neuronales relacionados con el placer y la recompensa. Estos cambios hacen que la tolerancia siga aumentando, es decir, la persona necesita cada vez mayores dosis o más tiempo de exposición a aquellos que genera adicción para sentir el mismo efecto. Como consecuencia, la adicción puede afectar gravemente la salud física, arruinar la estabilidad económica y destruir las relaciones familiares y de amistad con una facilidad pasmosa.
¿Una adicción se puede tratar?
Afortunadamente, sí. A pesar de que superar una adicción puede ser un proceso largo y complejo, es posible recuperarse si la persona afectada cuenta con el apoyo adecuado. Es fundamental comenzar el tratamiento lo antes posible, ya que cuanto más tiempo pase sometida a aquella sustancia, actividad o relación que genera adicción, más difícil será revertir los efectos negativos que esto tiene en la salud y en la vida de la persona.
Para tratar una adicción, es necesario abordar el proceso de una forma integral que combine distintas estrategias, como la terapia psicológica, el apoyo emocional, realizar cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, la intervención de profesionales del mundo de la medicina para controlar el síndrome de abstinencia.
La terapia psicológica es un factor para identificar y abordar las causas subyacentes de la adicción, modificar patrones de comportamiento y utilizar “herramientas” que nos ayuden a gestionar la dependencia. Centros especializados, como AMAS Terapia, ubicado en Valencia, ofrecen tratamientos profesionales y sin listas de espera, y que te pueden brindar un apoyo personalizado para cada paciente.
En definitiva, podemos decir que la adicción es una enfermedad que afecta la vida de muchas personas y que, lejos de ser un capricho o una falta de voluntad, requiere comprensión y ayuda profesional para superarla. Si tú o alguien cercano tiene un problema con alguna adicción, es indispensable que sepas que buscar apoyo especializado es el primer paso para recuperar el control y las riendas de tu vida, mejorar tu salud física y mental, así como las relaciones interpersonales con amigos y familiares.


